Geo2ºbachillerato
jueves, 14 de septiembre de 2023
sábado, 11 de noviembre de 2017
jueves, 14 de septiembre de 2017
EL ROQUEDO ESPAÑOL
1. Identifica los tres dominios del roquedo español con el color que le corresponde a cada uno.
2. ¿En qué época geológica y en qué condiciones se formaron las rocas calizas?
3. Señala dos unidades del relieve español en las que predominen las rocas silíceas.
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martes, 15 de noviembre de 2016
GEOGRAFÍA, 2º BACHILLERATO, 2016/17

1. identifica la imagen con un paisaje vegetal español
2. Características de su vegetación. Factores que la determinan.
GEOGRAFÍA. LOS PAISAJES VEGETALES ESPAÑOLES.
1. IDENTIFICA LA IMAGEN CON UN PAISAJE VEGETAL ESPAÑOL.
2. EXPLICA CÓMO ES LA VEGETACIÓN TÍPICA Y SU DEGRADACIÓN EN ESTE CLIMA.
3. CARACTERÍSTICAS DE LA RED HIDROGRÁFICA DE ESTA ZONA.
sábado, 12 de septiembre de 2015
1.Características generales del relieve peninsular.
El relieve peninsular ofrece unos rasgos generales de gran influencia en los restantes elementos de la
geografía hispana.
En primer lugar, la elevada altitud media (660 m.s.n.m.), una de las mayores de Europa, que se
justifica por la gran extensión de la Meseta Central y la profusión de montañas medias.
En segundo lugar, la forma compacta y maciza de la Península, definida por un perímetro de arcos
muy amplios y sin apenas entrantes y salientes.
En tercer lugar, la disposición periférica de las principales unidades del relieve alrededor de esa
pieza central que es la Meseta, auténtico elemento organizador del relieve peninsular.
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 1
Tema 2.
El relieve
peninsular e
insular.
2.La evolución geológica.
El origen geológico de la Península Ibérica se halla en la existencia de un viejo macizo precámbrico que,
plegado y arrasado por la erosión, fue cubierto posteriormente por los mares paleozoicos. Aunque en
algunos lugares dell viejo zócalo afloran (están en la superficie) rocas muy antiguas de la Era Precámbrica, la
actual configuración de la Península ha sido el resultado de un largo proceso en el que se alternan fases
de orogenia1 (formación de relieves) y fases de erosión2 y sedimentación3 , que se resumen así:
1) A comienzos del Paleozoico no existía Europa, salvo el escudo báltico al norte y el escudo africano al
sur. El espacio europeo estaba ocupado por el Mar de Tethys. A finales del Paleozoico (Era Primaria) tuvo
lugar la orogenia herciniana, primer plegamiento que afecta a lo que luego será la Península Ibérica. Del
mar emergieron montañas, que formaron una gran cordillera al oeste, el denominado macizo ibérico o
hespérico, núcleo de la actual Meseta Central, y otro conjunto montañoso al noreste (el Macizo del Ebro)
de menores dimensiones. Entre ambos se sitúa un gran brazo de mar. Estos relieves sufrieron un fenómeno
de erosión, que terminó conviertiéndolos en una penillanura4 al concluir esta era. La pizarra, la cuarcita y
el granito son materiales característicos de esta etapa, además de los depósitos carboníferos (hulla).
2) El Secundario (o Mesozoico) fue un periodo de calma geológica, siendo la erosión la principal
protagonista de la evolución geomorfológica. La línea de costa sufrió importantes variaciones, retrocediendo
1 Etapa geológica de gran actividad en la formación de relieve. Sinónimo de plegamiento y orogénesis.
2 Ataque, modificación y desgaste del relieve por parte de determinados agentes erosivos (agua, hielo, viento, plantas,
animales y humanos). Las formas del terreno que derivan de la actividad erosiva constituyen el modelado del relieve.
3 Depósito sobre la corteza terrestre, continental o marina, de materiales sólidos procedentes de la disgregación de las rocas
(sedimentación detrítica) o de sustancias en disolución (sedimentación química).
4 Llanura casi uniforme, o con suaves ondulaciones, en la que ocasionalmente se encuentran algunos relieves residuales
(montes isla, constituidos por rocas más resistentes); este término está reservado a las superficies de aplanamiento
generadas por un ciclo erosivo.
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 2
o avanzando según las zonas. Así, la parte oriental del macizo ibérico se sumergió parcialmente bajo las
aguas del mar de Tethys, mientras que el resto de las tierras emergidas eran arrasadas por la erosión.
Lo que hoy son los Pirineos y las Béticas eran entonces fosas marinas donde se fueron acumulando grandes
espesores de materiales sedimentarios que originaran el roquedo secundario (calizas, areniscas, margas,
etc).
3) Al comienzo del Terciario (o Cenozoico), la colisión entre la placa africana y la eurasiática provocó la
orogenia alpina. Este movimiento configura lo esencial del relieve peninsular. Por una parte, se
modifica lo existente: se fracturan o pliegan, según la naturaleza de los materiales todos los bordes de la
Meseta, dando lugar al Macizo Galaico y Montes de León, la Cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico y
Sierra Morena, al tiempo que la presión de la orogenia sobre los materiales antiguos, más duros y rígidos,
produjo su resquebrajamiento en bloques separados por fallas: esto dió lugar a la formación del Sistema
Central y de los Montes de Toledo. Por otro lado, aparecen nuevos relieves: se levantan los
Pirineos y las Béticas y se forman las depresiones del Ebro y Guadalquivir. Desde el mismo momento
de su formación, las depresiones exteriores (Ebro y Guadalquivir) así como las interiores a la Meseta iniciaron
su proceso de colmatación (relleno de materiales sedimentarios procedentes de las montañas circundantes).
4) A finales del Terciario, la Meseta se inclinó hacia el oeste y de esta forma comenzó a configurarse la
red hidrográfica actual. La erosión comenzó entonces a descubrir los materiales primarios situados hacia el
oeste (penillanura extremeña).
5) El Cuaternario, por último, es un periodo caracterizado por los procesos erosivos y
sedimentarios. Las glaciaciones cuaternarias dieron lugar a relieves glaciares o glaciarismo en las
cordilleras más importantes. En las altas cimas del Pirineo, de la Cordillera Cantábrica, del Sistema Central y
de Sierra Nevada, los glaciares formaron circos, valles en U y cresterías. En las zonas próximas a los glaciares
se helaron los suelos, se cuartearon las rocas (gelifracción) y se acumularon importantes depósitos
(canchales) sedimentarios. En zonas más bajas las depresiones continuaron rellenándose de materiales
sedimentarios (arcillas), lo mismo que las llanuras aluviales costeras. En las depresiones el efecto de las
glaciaciones se percibe en la formación de terrazas fluviales en los valles de los grandes ríos penínsulares
que las atraviesan.
A partir de entonces sólo se ha producido la desecación de los lagos interiores, pequeños fenómenos
tectónicos y otros volcánicos, además
de continuar la erosión de todos los
relieves emergidos y el depósito de los
materiales resultantes.
3.La variedad del
roquedo
peninsular.
El resultado de esta evolución
geológica ha sido doble: por una
parte, una determinada configuración
del relieve, que estudiaremos en la
epígrafe siguiente, y por otra, una
división litológica en la que se
distinguen tres ámbitos:
Iberia silícea: ocupa el tercio
occidental de la Península (Macizo
Galaico y Montes de León, mitad
occidental de la Cordillera Cantábrica,
Sistema Central, Montes de Toledo,
Sierra Morena), así como la zona axial
del Pirineo, altas cumbres de Sierra
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 3
Nevada y puntos aislados del Sistema Ibérico. Son las áreas formadas por los materiales más antiguos
(precámbrico y primario) de la Península, pizarra y, sobre todo, granito (rocas muy duras, formadas en el
interior de la Tierra, solidificadas al ascender a la superficie) fundamentalmente. Se trata de paisajes de
perfiles desgastados por la erosión, de formas redondeadas. La alteración del granito da lugar a áreas de
canchales5 , en la alta montaña, o a berrocales6 en alturas menores.
Iberia caliza: está formada por sedimentos calcáreos de la era secundaria plegados por la orogénesis
alpina. Esta zona se extiende por las montañas más jóvenes y de mayor altuara: los Pirineos, los Montes
Vascos, el sector oriental de la Cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico, parte de la Cordillera Costero-
Catalana y los Sistemas Béticos. En general, se trata de una zona de paisajes agrestes y de fuertes
pendientes. La roca predominante es la caliza, cuya disolución por el agua da lugar a un relieve muy
complejo (el paisaje cárstico7 ) con formas singulares: lapiaces, gargantas u hoces, dolinas, cuevas, etc.
Iberia arcillosa: coincide con las llanuras y depresiones donde se han depositado los materiales
sedimentarios más recientes (arcillas, margas, yesos), desde finales del terciario, es decir: depresiones de las
submesetas norte y sur, depresiones del Ebro y del Guadalquivir y llanuras litorales mediterráneas. Estos
materiales dan lugar a un relieve plano (La Mancha, por ejemplo) o suavemente ondulado (la campiña),
muy rico para la agricultura. En las zonas de lluvias torrenciales (SE peninsular) el agua de escorrentía
puede dar lugar a cárcavas8 en estos terrenos (badlands).
Fuera de la Península, existe un cuarto ámbito, el paisaje volcánico de las Islas Canarias, que
estudiaremos más adelante.
4.Los grandes conjuntos del relieve peninsular.
Considerando la evolución geológica, la variedad litológica y las formas del relieve, podemos distinguir
en la península tres grandes conjuntos morfoestructurales9 :
Los macizos antiguos, integrados por montañas de altitud media y ocasionalmente reducidas a
penillanuras, como resultado de una larga exposición a la erosión. Los materiales que las constituyen son
paleozoicos, y forman el zócalo o “cimientos” del relieve peninsular. Son unidades plegados por el
plegamiento herciniano y luego rejuvenecidas por el alpino.
Las cordilleras alpinas, surgidas de la última orogénesis y formadas por materiales calizos
fundamentalmente. Forman parte de la familia de los grandes relieves de las riberas mediterráneas (Alpes,
Atlas, etc), destacando los Pirineos y las Béticas.
Las depresiones, tanto las existentes en el interior de los macizos antiguos como entre sus bordes y las
cordilleras alpinas. Las primeras se sitúan sobre fragmentos hundidos del zócalo paleozoico, rellenadas luego
5 Acumulaciones de fragmentos de rocas al pie de las montañas, resultado de la gelifracción.
6 Apilamientos de rocas graníticas de formas redondeadas. Estas bolas se producen a partir de una red de diaclasas
perpendiculares, provocadas por el agua superficial. A veces aparecen unas bolas sobre otras en equilibrio (rocas
caballeras); otras veces se disponen de forma caprichosa en las laderas o al pie de las montañas (caos granítico).
7 Se trata de un relieve complejo, resultado de la disolución de la caliza por el agua de lluvia, cuyas formas características son:
los lapiaces o lenares, surcos más o menos profundos abiertos por las aguas de escorrentía; las gargantas, foces u hoces
(valles profundos, de vertientes abruptas, causados por los ríos); los poljes, depresiones o valles cerrados de fondo
horizontal, recorridos normalmente por corrientes de agua; las dolinas o torcas, cavidades que se forman donde el agua se
estanca, con diversas formas (circulares, en embudo), que al unirse a otras vecinas, dan lugar a uvalas; cuevas y galerías,
creadas por la infiltración del agua en el terreno calizo (en su interior se forman estalactitas y estalagmitas) y las simas,
aberturas estrechas que comunican la superficie con las galerías subterráneas.
8 Son hendiduras estrechas y profundas, separadas por aristas, provocadas por la acción de lluvias torrenciales sobre
materiales blandos y desprovistos de vegetación, que crean una topografía muy abrupta. Cuando tienen un amplio
desarrollo en una zona dan lugar al paisaje denominado badlands (por ejemplo, en el desierto de Tabernas o en las
Bárdenas).
9 Las unidades morfoestructurales son las formas y disposición interna que adopta el relieve. Resultan de los movimientos
tectónicos que se originan en el interior de la Tierra y dan lugar a levantamientos, hundimientos y desplazamientos de la
corteza terrestre, y de la posterior actuación de la erosión y de la sedimentación.
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 4
por sedimentos (cuencas del Duero y La Mancha). Las segundas son antiguos brazos de mar colmatados por
los materiales procedentes de las montañas alpinas: son las depresiones del Ebro y del Guadalquivir.
Estos grandes conjuntos se organizan a partir de un elemento central, la Meseta, con el que iniciaremos
ahora la descripición pormenorizada cada una de las unidades del relieve peninsular, de acuerdo con el
siguiente esquema:
4.1. La Meseta y las montañas interiores:
1. La Meseta: submesetas norte y sur.
2. Las montañas interiores: Sistema Central y
Montes de Toledo.
4.2. Los rebordes montañosos de la Meseta.
1. Macizo Galaico y Montes de León.
3. Sistema Ibérico.
2. Cordillera Cantabrica.
4. Sierra Morena.
4.3. Las cordilleras exteriores a la Meseta.
1. Los Pirineos.
2. Los Montes Vascos.
3. La Cordillera Costero Catalana.
4. Los Sistemas Béticos.
4.4. Las depresiones exteriores a la Meseta.
1. La depresión del Ebro.
2. La depresión del Guadalquivir.
4.1. La Meseta y las montañas interiores.
La Meseta es el principal elemento del relieve peninsular
y en torno a ella se vertebran las distintas unidades
morfoestructurales. En la zona meseteña se pueden distinguir
cuatro unidades: las Submesetas Norte y Sur, por una parte, y las
montañas interiores por otra, es decir, el Sistema Central y los
Montes de Toledo.
1) La Meseta: Submesetas Norte y Sur.
La Submeseta Norte coincide fundamentalmente con la
cuenca del Duero y ocupa unos 50000 km2. Sus características
principales son la elevada altitud, entre los 700 y 800 m, y la
existencia de un relieve llano apenas modelado por el curso de
los ríos.
Es una unidad morforestructural herciniana, constituida por una gran superficie plana donde
afloran las rocas del antiguo zócalo paleozoico en la parte occidental, los sedimentos calcáreos de época
terciaria en la parte oriental y las arcillas y materiales erosionados de las montañas de alrededor en el centro
y en las proximidades de estas montañas.
A pesar de la aparente homogeneidad que le da su relieve plano, la evolución de la Submeseta Norte ha
sido compleja:
- Formó parte de la cordillera levantada en la orogenia herciniana; cuando esta fue erosionada
quedaron al descubierto las rocas más duras del sustrato silíceo que le servía de base.
- Durante la orogenia alpina esta zona se fracturó, dejando unos bloques hundidos (fosas
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 5
La Meseta
Montañas interiores a la Meseta
Rebordes montañosos
Cordilleras exteriores
Depresiones exteriores
tectónicas o grabben) y otros levantados (horst)10 . Uno de los bloques hundidos dio lugar a la
Submeseta Norte, una gran deformación del antiguo zócalo paleozoico, levemente inclinada hacia el
Atlántico, aislada y rodeada de montañas. Se formó en ella una gran cuenca, con un lago interior,
que con el tiempo fue desecándose y rellenándose con sedimentos terciarios.
- Al no haber nuevas orogenias, esta cobertera sedimentaria ha originado estructuras de relieve
horizontal y sin plegar, sobre las que han actuado la erosión y la sedimentación durante el
Cuaternario.
A raíz de esta evolución, las formas de relieve que podemos encontrarnos en la Submeseta Norte son
las siguientes:
- Los páramos, superficies estructurales planas y elevadas, formados por los sustratos calizos más
resistentes a la erosión en la zona este, o por los cantos y arenas erosionados a las montañas en las
zonas localizadas al pie de las cordilleras.
- En el centro de la submeseta, los valles fluviales (Duero), muy amplios, que dan lugar a extensas
campiñas, llanuras bajas suavemente onduladas, de tierras arcillosas utilizadas para la agricultura,
como la Tierra de Campos. En estas campiñas son frecuentes los cerros (oteros y tesos), pequeñas
elevaciones que la erosión fluvial ha dejado en resalte salpicando la meseta.
- La penillanura, una superficie llana o suavemente ondulada, donde la erosión ha barrido los
materiales sedimentarios y ha dejado al descubierto los materiales primarios (granito, pizarra y
cuarcita), en el sector occidental de Zamora y Salamanca, donde los ríos se encajan aprovechando las
fracturas, como ocurre en los Arribes del Duero.
Aunque el relieve plano caracteriza toda la parte central de la cuenca, se pueden destacar algunos
accidentes del relieve, como los Montes Torozos y los Valles de Cerrato.
La submeseta Sur tiene unas características muy similares a la Submeseta Norte. Su evolución también
parte del zócalo paleozoico, que constituye su base, sobre la que se formó un lago interior en el Terciario,
que al colmatarse dió origen a una cobertera sedimentaria horizontal. Sin embargo, algunos rasgos la
diferencian: en primer lugar, su menor altitud (entre 600 y 700 m); en segundo lugar, el estar dividida
por los Montes de Toledo en dos cuencas, las de Tajo y del Guadiana.
Según su origen, formación y materiales se pueden distinguir varias zonas:
- Las parameras de la parte nororiental de las provincias de Cuenca y Guadalajara. Son
lugares en los que el estrato calizo superior ha resistido la erosión fluvial y forma páramos, mesas y
cerros testigo con cimas planas. Cuando ese estrato se erosiona, se encaja la red hidrográfica,
excavando valles en las rocas blandas y formando cárcavas y laderas de fuertes pendientes con zonas
de suelos pobres.
- Las campiñas de los cursos medios del Tajo y Guadiana. Como en la Submeseta Norte, son valles
amplios donde se escalonan varios niveles de terrazas. En ellas se sedimentan restos calizos, arcillosos
y cantos arrastrados por los ríos desde las montañas. Son tierras muy fértiles de gran
aprovechamiento agrícola.
- La llanura manchega es la mayor superficie horizontal de nuestro país, con una dirección norte-sur,
que en algunas zonas supera los 90 km. Está compuesta por estratos calizos sin deformar, pues se
formó después de las orogenias. Se trata de una región casi plana en la que arroyos y ríos como el
Guadiana, han podido erosionar en profundidad.
- El Campo de Calatrava constituye una zona ligeramente elevada. En ella destaca la presencia de
relieve volcánico, con algunos conos y cráteres, formados en la era Terciaria a partir de algunas
fracturas que permitieron la salida del magma.
- La penillanura extremeña tiene una altitud entre 300 y 500 m. Como su homóloga de Zamora y
Salamanca, constituye la superficie de erosión del antiguo zócalo. Su monotonía se rompe por la
presencia de montes isla, formados por rocas muy duras (cuarcitas) más resistentes a la erosión.
10 Esta estructura de bloques hundidos y levantados se denomina habitualmente “estructura germánica”. Se produce sobre
materiales muy antiguos, y, por tanto, rígidos, que se fracturan al sufrir determinados empujes. Los bloques son “piezas” de
la corteza terrestre limitados por fallas. Los bloques hundidos dan lugar a depresiones, que terminarán cubriéndose de
sedimentos, mientras que los bloques levantados se corresponden con las unidades montañosas.
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 6
2) Las montañas interiores: Sistema Central y Montes de Toledo.
El Sistema Central sirve de separación entre las dos submesetas. Es una gran alineación
montañosa en dirección sudoeste-noreste con una longitud de unos 400 km. Posee cumbres superiores a
2000 m. y la máxima altura es el Pico del Moro Almanzor, de 2592 m (en Sierra de Gredos). Tiene las
siguientes características:
- Se trata de una gran zona elevada dentro del antiguo zócalo paleozoico, levantada por la orogenia
alpina.
- Está constituida por un conjunto de bloques levantados, que forman las sierras, y otros hundidos,
que forman valles interiores.
- Los materiales de sus montañas, como el granito, son muy duros. Son rocas ígneas procendentes del
interior de la Tierra.
- La mayor parte de las cimas de sus sierras son suaves, con excepciones como los galayos de la
Sierra de Gredos.
- En las montañas más altas quedan restos de modelado glaciar11 , con formas características, como
pequeñas lagunas, circos glaciares y morrenas.
El Sistema lo forman (de oeste a este) las sierras de la Estrella (en Portugal), Gata, Peña de Francia,
Gredos (pico Almanzor, 2592 m), Guadarrama (pico Peñalara, 2430 m) y Somosierra (pico Peña
Cebollera, 2129 m). Otros accidentes significativos son los valles del Lozoya, Tiétar, Amblés, Jerte y Alagón.
Por su parte, los Montes de Toledo sirven de separación entre las cuencas del Tajo y Guadiana.
Se trata de una alineación montañosa de unos 200 km. de largo, con cimas superiores a 1200 m.
Su origen se enmarca dentro de la evolución del antiguo zócalo herciniano, fracturado y levantado por
la orogenia alpina. Constituye una serie de bloques levantados (horst) dentro de la Submeseta Sur. No
forman un escalón notable, sino que su pendiente se ve suavizada por una rampa formada por los restos de
la erosión.
En las zonas más elevadas, la erosión ha actuado sobre los materiales de forma desigual, según su
resistencia, dejando resaltadas las duras cuarcitas y desgastadas las pizarras, que son más blandas (es el
proceso conocido como “erosión diferencial”).
Entre sus elementos más destacados están la Sierra de Guadalupe, que supera los 1600m., la Sierra de
San Pedro y la de San Mamede, ya en Portugal.
4.2. Los rebordes montañosos de La Meseta.
Bordeando la Meseta Central existen una serie de cinturones montañosos, cada uno de los cuales
presenta características propias.
1) El Macizo Galaico y los Montes de León.
El Macizo Galaico está situado een el extremo noroccidental de la Península. Se trata de un macizo
montañoso antiguo, con una altitud media de unos 500 m. Su mayor altura es Cabezo de Manzaneda,
con 1778 m (S. de Queixa).
Forma parte del antiguo zócalo paleozoico arrasado en el Secundario. En la era Terciaria se vio
afectado por la orogenia alpina, que lo fracturó en bloques. El resultado ha sido un gran abombamiento del
ángulo noroeste de la Meseta, constituido por una alternancia de horst y cubetas escalonadas desde el mar
hacia el interior. Tiene tres características fundamentales:
11 Los glaciares son grandes acumulaciones naturales de hielo en la cabecera de los valles. La depresión en la se acumula
la nieve se llama circo. Este aparece enmarcado por elevadas vertientes montañosas. Desde el circo parte el glaciar, que
arrastra materiales que se acumulan en su frente y sus laterales, formando las morrenas. Al retroceder el glaciar, la morrena
frontal puede cerrar el valle y dar lugar a un lago. Los glaciares labran su valle en forma de U, a diferencia de los ríos que lo
hacen en forma de V.
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 7
- Sus cimas son aplanadas, con relieves
suaves, pero cortados por numerosas fallas, lo
que da al paisaje un aspecto sumamente
accidentado.
- La red fluvial ha aprovechado las fracturas del
terreno para encajarse en profundos valles.
Allí han formado depósitos de sedimentos con
varios niveles de terrazas.
- La costa es muy recortada y el mar penetra
en las fracturas del terreno formando rías.
Como elementos del relieve destacan las sierras
de Queixa, Caurel y los Ancares, la meseta de
Lugo y la fosa de Monforte.
Los Montes de León están situados en la esquina noroccidental de la Submeseta Norte y sirven de
conexión entre la Meseta, el Macizo Galaico y la Cordillera Cantábrica. Sus características principales son:
- Forman parte del abombamiento del zócalo que se fracturó durante la orogenia alpina.
- Sus montañas más altas superan los 2000 m. Su principal altura es el pico Teleno (2188 m.)
- Están formados por rocas muy duras.
- Las montañas son horst con cimas suaves. Sobre ellas ha actuado largamente la erosión. Ofrecen
incluso formas del relieve glaciar en la comarca del Lago de Sanabria.
- Existe una gran fosa tectónica hundida rellena por los materiales erosionados a las montañas por el río
Sil.
Los accidentes más importantes son las sierras de La Cabrera, Segundera y la fosa del Bierzo.
2) La Cordillera Cantábrica.
La Cordillera Cantábrica es una barrera
montañosa con una línea de cumbres entre 2000 y
2500 m que discurre paralela a la costa
cantábrica durante 400 km. Esta cadena montañosa
separa la Meseta del mar y la isla de la influencia
marina. Formada durante la orogénesis alpina,
presenta dos sectores diferenciados:
- El macizo occidental o asturiano que es una prolongación del Macizo Galaico. Pertenece a la
antigua cordillera herciniana y fue rejuvenecido por la orogenia alpina. En su extremo oriental se
localizan los Picos de Europa, con las mayores alturas (por encima de 2500 m) como Torre de
Cerredo (2648 m). Se trata de un macizo cárstico, formado por calizas muy antiguas de la era
Primaria, en las que los ríos han labrado profundas gargantas, como la del río Cares, a lo largo del
Cuaternario.
- La montaña oriental (Santander) no pertenece al zócalo ibérico, sino que es un relieve alpino,
formado por calizas secundarias suavemente plegadas. Destaca la sierra de Híjar, con más de 2000 m.
3) El Sistema Ibérico.
El Sistema Ibérico es el límite nororiental del antiguo zócalo paleozoico. Tiene una longitud de más de
400 km y llega a superar los 100 km de anchura. Está formada por un conjunto de sierras aistadas de las
que sólo las más altas superan los 2000m.
Su estructura tiene en la base materiales del zócalo fracturados por la orogenia alpina en una serie
de horst y fosas. Sobre ellos se superpone una cobertera sedimentaria secundaria, plegada por la
misma orogenia. A lo largo del Terciario y Cuaternario sus cimas han sido arrasadas por la erosión, se han
formado rampas y páramos en sus bordes y se han rellenado las numerosas cuencas interiores. Se
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 8
pueden diferenciar varias zonas:
- El sector noroeste, donde había menor espesor sedimentario y la erosión
ha hecho aflorar el zócalo. Son las sierras de La Demanda, Picos de
Urbión, Cebollera y Moncayo, que superan los 2200 m y tienen restos
de glaciarismo.
- En la parte central está la fosa de Calatayud, en la que se encajan los
ríos Jalón y Jiloca, rellenada por sedimentos terciarios y cuaternarios.
- Al sur y este las sierras ibéricas se bifurcan en dos ramas, separadas por la
Fosa de Calatayud: hacia el interior (rama castellana) se desarrollan las
sierras de Albarración y Serranía de Cuenca (esta última con
importantes fenómenos cársticos); hacia el exterior, se sitúan las sierras
calizas de Javalambre, Gúdar y el Maestrazgo. Se trata de un conjunto
de sierras muy accidentado pero de poca altura.
4) Sierra Morena.
Supone un escalón rectilíneo de unos 400 km de
longitud, con un desnivel entre la Meseta y el valle del
Guadalquivir, de unos 1000 m, sobre el que los ríos han
excavado profundas gargantas como Despeñaperros. Este salto
es muy apreciable desde la depresión bética, mientras que
desde la Meseta aparece como un conjunto de sierras de poca
altura. Pertenece al antiguo zócalo paleozoico, plegado y fracturado en muchos puntos de su borde sur
por el plegamiento alpino. Presenta rocas antiguas como cuarcitas y pizarras, excepto en Los Pedroches
(norte de Córdoba) donde aparecen granitos. De oeste a este destacan las sierras de Madrona, Alcudia y
Aracena.
4.3. Las cordilleras exteriores a la Meseta.
1) Los Pirineos.
Forman la frontera entre España y Francia. Se trata de
una gran cordillera de unos 440 km de longitud, con
numerosas cimas por encima de 3000 m, como el Aneto
(3404), Monte Perdido (3355) y La Maladeta (3308
m). En la cordillera se distinguen dos partes:
- El Pirineo axial, con roquedo paleozoico,
levantado por el plegamiento alpino, en la zona central, es el eje de la cordillera y tiene las mayores
alturas (Encantats, 2747 m; Puigmal, 2913; Aneto en el Macizo de la Maladeta)
- El Prepirineo, compuesto por materiales secundarios calizos, que se divide entre las sierras
interiores, con cimas superiores a 2500 m (Monte Perdido) y las sierras exteriores (Leyre, Guara),
de unos 1500 m, separadas por la depresión media.
Los Pirineos son unas montañas jóvenes levantadas por la orogenia alpina. Cuando las fuerzas
tecnónicas levantaron las rocas que formaban el geosinclinal (las zonas más profundas) del mar de Thetys,
éstas se plegaron dando lugar a la actual cordillera. Eran rocas muy plásticas y deformables que se
adaptaron a un antiguo macizo de la era Primaria situado en el Pirineo axial. En este antiguo zócalo, muy
deformado y fracturado por la orogenia, destaca la presencia de cuarcitas, pizarras e incluso granito.
Las características más importantes de estas montañas pirenaicas son las siguientes:
- Se trata de montañas recientes, cuyas cimas no han sido arrasadas todavía por la erosión. Por eso
presentan cimas escarpadas.
- Es una cordillera asimétrica, cuyas cimas más altas descienden progresivamente hacia el golfo de
Vizcaya, pero se mantienen por encima de 2000 m hasta el cabo de Creus. Además, tienen un gran
desnivel hacia Francia, mientras que hacia el sur los cinturones de sierras del Prepirineo descienden
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 9
de forma mucho más suave.
- Por la humedad y la altura la erosión fluvial es muy fuerte, con numerosos valles transversales,
labrados por el Ebro y sus afluentes (Aragón, Gállego, Cinca, Segre).
- En sus cimas están los únicos glaciares activos de España, aunque son muy pequeños. Es
abundante el modelado glaciar, destacando la presencia de lagos (ibones en Aragón, estanys en
Cataluña).
- En las zonas calizas el relieve ha sido retocado por los ríos y por fenómenos cársticos que han
labrado cañones, gargantas y cuevas.
2) Los Montes Vascos.
Son un conjunto de sierras que sirven de conexión entre la Cordillera Cantábrica y
los Pirineos. Sus cimas más altas son el Aizkorri (1544 m), Gorbea (1475 m) y las
sierras de Aralar y Andía, que superan los 1400 m.
Están formados por una profunda cobertera sedimentaria de materiales
secundarios calizos, muy deformados por la orogenia alpina, en una serie de
pliegues (anticlinales y sinclinales), más suaves en la zona occidental y más fuertes en
la oriental. Durante el cuaternario los ríos han formado importantes estuarios en las
costas y se ha modelado un paisaje kárstico en las zonas formadas por calizas.
3) La Cordillera Costero-Catalana.
Es un sistema de sierras que discurre paralela a la costa
mediterránea durante 250 km, cerrando la Depresión del Ebro. La base
de la cordillera es el antiguo macizo herciniano del Ebro, que durante la
orogenia alpina se fracturó levantando algunos bloques que afloran en las
montañas del norte. Es un sector de roquedo duro, muy erosionado. Sin
embargo, la mayor parte del sistema se corresponde con rocas
sedimentarias que se plegaron durante la orogenia alpina.
Durante el Cuaternario la erosión ha dejado al descubierto las rocas más resistentes, los ríos han trazado
valles fluviales aprovechando las fallas transversales y se han formado terrazas en las cuencias interiores.
En la Cordillera Costero-Catalana se distinguen tres alineaciones paralelas:
- La Cordillera Litoral, con unos 100 km de largo y alturas en torno a 600 m. Destaca el macizo
calizo del Garraf, con modelado cárstico.
- La Depresión Prelitoral, una fosa tectónica, que separa las dos cordilleras, cubierta por sedimentos.
- La Cordillera Prelitoral, de unos 250 km de largo. Tiene las sierras más altas, como el macizo de
Montseny, que supera los 1700 m. En su mitad meridional existen algunos macizos formados por
conglomerados muy resistentes a la erosión, entre los que destacan Montserrat y Montsant, que
superan los 1000 m de altitud.
4) Las Cordilleras Béticas.
Con una longitud de 620 km (desde el estrecho de
Gibraltar al cabo de la Nao), es el sistema montañoso
más meridional de España y el que cuenta con la mayor
cima de la Península: el pico Mulhacén, en Sierra
Nevada, con 3481 m. El Sistema está formado por un
conjunto de sierras de diferentes alturas que ofrecen
una compleja estructura geológica alpina. Su
origen está en la deformación que sufrió el geosinclinal
de Thetys por el empuje de la placa africana contra el
bloque de la Meseta. Sus materiales son rocas
sedimentarias muy plásticas que han dado lugar a
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 10
algunos pliegues muy complicados, que se superponen varios kilómetros unos otros (encabalgamiento). Se
deben distinguir varias unidades del relieve:
- La Cordillera Penibética (o Bética sensu stricto) al sur, que incluye las sierras más importantes y las
cimas más altas. En ella, en su parte central, afloran materiales muy antiguos (ventana tectónica) en la
zona de las cumbres principales (Sierra Nevada), de morfología suavizada por la erosión, rodeados de
áreas calizas más escarpadas. La Serranía de Ronda, Sierra Nevada y la Sierra de Baza son los
relieves más destacados. Sierra Nevada ofrece una importante serie de cumbres por encima de los
3000 m (Veleta, Alcazaba, etc), encabezada por el Mulhacén.
- La Cordillera Subbética, que se extiende desde Cádiz hasta Levante, al norte de la anterior, en la que
las rocas sedimentarias están fuertemente plegadas. Destacan las Sierras de Grazalema, Mágina,
Sagra, Cazorla y Espuña, que oscilan entre los 1500 y algo más de 2000 m. En este conjunto son
frecuentes los modelados cársticos, como ejemplifica el Torcal de Antequera.
- La Depresión Intrabética, formada por una serie de depresiones o fosas, que separan las dos
alineaciones anteriores, cubiertas por sedimentos: son las Hoyas de Antequera, Loja, Granada, Guadix
y Baza.
4.4. Las depresiones exteriores a la Meseta.
1) La Depresión del Ebro.
Es una gran cuenca de forma triangular, delimitada por los Pirineos, la Cordillera Costero-Catalana y
el Sistema Ibérico. Se sitúa en su mayor parte por debajo de los 500 m de altitud y por ella discurre el Ebro,
que, con sus afluentes, es el responsable de su actual configuración.
Su origen está muy ligado a la formación de los Pirineos. Al comenzar la orogenia alpina el antiguo
macizo se hundió bajo las aguas y quedó cubierto por grandes estratos sedimentarios. Rodeada de
montañas quedó como una gran cuenca interior que, a lo largo de la era Terciaria, fue desecándose y
rellenándose con los materiales que la erosión traía desde las montañas.
El modelado del relieve se ve condicionado por dos elementos principalmente:
- La gran variedad de rocas sedimentarias presentes. Debido a su compleja evolución, mantiene
capas inferiores de sedimentos marinos, que afloran en algún sector. Por encima de ellos, y en los
bordes de la cuenca, se disponen sedimentos de origen continental, del Terciario (arenas y
conglomerados). En la zona central aparecen los materiales más finos, que tienen un origen lacustre,
como son las arcillas, calizas y yesos.
- La actuación de la erosión eólica y, sobre todo, fluvial durante el Cuaternario. La red
hidrográfica se ha encajado y erosionado las rocas, creando terrazas fluviales, muelas de cima plana y
terrenos abarrancados (bad lands) o cárcavas.
2) La Depresión del Guadalquivir.
Es una amplia llanura de forma triangular abierta al mar. No
tiene apenas accidentes del relieve destacables y su altitud media es
muy baja. Está delimitada por Sierra Morena, los Sistemas Béticos y
el Atlántico. Esta gran cuenca quedó sumergida bajo las aguas del
mar durante el Terciario. Desde entonces ha seguido un lento
proceso de colmatación (relleno de materiales sedimentarios), aún
no completado en su extremo occidental , como lo demuestran las
marismas de Doñana y Cádiz.
A diferencia de la Depresión del Ebro, donde varían los materiales, la sedimentación marina ha dejado
materiales muy homogéneos. En consecuencia, el modelado fluvial ha dado lugar a un paisaje de campiña,
con terrazas y suaves ondulaciones formadas por pequeñas lomas y colinas. Sólo en su zona más meridional
encontramos algunas hoces (encajamiento de los ríos) sobre materiales calcáreos. Las arcillas son los
materiales más abundantes, por lo que es una zona de gran riqueña agrícola.
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 11
5.Las costas y su relación con el relieve.
Las costas españolas son suaves y sin resaltes, excepto en Galicia, donde son mucho más
recortadas. El litoral español se divide en cinco sectores:
- Un tramo norte de 770 km bañado por el mar Cantábrico, que comprende desde el estuario del
Bidasoa en el País Vasco hata la punta de Estaca de Bares en Galicia. La costa es casi recta porque
sigue la línea de fractura de una gran falla con dirección este-oeste. No tiene accidentes destacados, a
pesar de que la erosión marina es muy fuerte. Resaltan sólo algunos promontorios e islotes rocosos,
pequeñas bahías como las de Santander, así como algunas rías y estuarios en las desembocaduras.
Predominan las costas altas (acantiladas), aunque también hay pequeñas playas.
- La costa gallega atlántica tiene una longitud de 440 km. Es un litoral muy accidentado en el que
destacan las grandes rías que, en algunos casos, penetran más de 30 km en el interior. Estas rías se
han formado al ocupar el mar los valles fluviales por el hundimiento del zócalos. Destacan las rías de
Muros y Noya, Vigo y Pontevedra. Es una costa alta y escarpada que ha dado lugar a islas como
las Cíes. Sólo existen algunas playas en el fondo de las rías.
- La costa atlántica andaluza comprende los casi 300 km del golfo de Cádiz. Es una costa baja,
originada recientemente por la acumulación de depósitos arenosos. Tiene un paisaje de extensas
playas y dunas que culmina con la formación de marismas en las desemboduras de los ríos.
- El litoral mediterráneo, con sus grandes óvalos, es el más extenso, con 1663 km. Tiene un primer
sector entre Tarifa y el cabo de la Nao. En esta zona las montañas están muy próximas al mar,
aunque a pesar de esto, predominan las costas bajas. Encontramos playas, dunas, cordones litorales y
albuferas, como en el Mar Menor. Aún así es habitual la aparición de costas rocosas, con los
carcterísticos peñones. Un segundo sector incluye el golfo de Valencia y la costa catalana. Se
caracteriza por las costas bajas, con playas y albuferas; los ríos, como el Ebro, llegan a formar deltas,
porque las corrientes del mar son más suaves. La costa únicamente se vuelve rocosa en algunos
puntos de las Baleares y en el norte de Cataluña, en la Costa Brava.
- Las Islas Canarias, con su relive montañoso, tienen costas altas con grandes acantilados, como los
de los Gigantes (Tenerife). Sin embargo, su litoral tiene un trazado suave, sin demasiandos accidentes.
Existen también algunas playas, sobre todo en las islas orientales, más planas.
6.El relieve insular.
El carácter compacto y macizo de la península Ibérica, con un perímetro muy regular, hace que sean escasas
las islas presentes en sus costas. Apenas aparecen algunos islotes pequeños pero con una gran
importancia ecológica. Por su extensión únicamente los archipiélagos de las Baleares y de Canarias tienen
una entidad destacable.
6.1. Las islas Baleares
Las islas mayores del archipiélago balear son Mallorca, Menorca, Ibiza (Eivissa), Formentera y Cabrera.
El relieve del archipiélago mantiene los elementos propios del levante peninsular. Constituye una prolongación
en el Mediterráneo de las Cordilleras Béticas a las que está unido por un estrecho brazo
que se sumergió bajo el mar a finales del Terciario.
Su origen está enmarcado dentro de la orogenia alpina, durante el plegamiento del geosinclinal del
mar de Tethys. Las islas están formadas mayoritariamente por rocas de tipo calizo, por lo que en ellas es
muy importante el modelado kárstico. Los ejemplos más conocidos son las cuevas del Drac, en Mallorca.
Los accidentes topográficos más importantes son las sierras del Levante y la Sierra Tramuntana,
que alcanza 1.445 m en el Puig Major, pico situado en la isla de Mallorca. La mayor parte de las islas está
formada por zonas bajas y llanas. La llanura más extensa es el Pla, en el interior de Mallorca, que es también
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 12
la región más fértil.
6.2. Las islas Canarias.
Las Islas Canarias, situadas en el océano Atlántico frente a la costa africana, son el territorio más meridional
de España. Se trata de un archipiélago muy montañoso cuyas islas principales son Lanzarote, Fuerteventura,
Gran Canaria, Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro. En Tenerife se encuentra el Teide que,
con 3.718 m, es el pico más alto de nuestro país. La altitud media es elevada, si bien las islas orientales de
Lanzarote y Fuerteventura tienen altitudes menores.
Las islas Canarias tienen un origen volcánico. Se localizan en la placa africana, en la zona de contacto
entre la litosfera oceánica y la continental. Las islas tienen diferente antigüedad. Las más antiguas comenzaron
a formarse hace unos 30 millones de años, en la Era Terciaria. Entonces la compresión de materiales de
las dos placas originó una serie de fallas a través de las que ascendió el magma, que dio origen a cada una
de las islas. El resultado es un relieve volcánico, joven y muy potente que se eleva varios miles de metros
desde los fondos marinos hasta ganar la superficie.
En Canarias sigue existiendo actividad volcánica. Se han contabilizado dieciocho erupciones históricas,
como la de Timanfaya, o la del volcán Teneguía en el año 1971, que ha sido la más reciente. Estas erupciones,
además de transformar el relieve, alteran la línea de costa cuando la lava alcanza el mar.
El proceso originario del relieve volcánico es el siguiente: la lava (formada por rocas fundidas a gran
temperatura procedentes del interior de la Tierra) sale al exterior a través de un conducto llamado chimenea.
En la superficie, la boca de la chimenea forma un cráter por el que se expulsan todos los materiales, tales
como roca fundida. cenizas, barro y gases. La aglomeración de todos esos deshechos da lugar a unas
acumulaciones que son los característicos conos volcánicos.
Otros elementos importantes del relieve canario son los siguientes:
- Junto a los cráteres y conos volcánicos hay otras formas volcánicas, como los tubos, que forman
cuevas de varios kilómetros. las coladas de lava y campos de escorias como el malpaís: una superficie
áspera y agreste de residuos volcánicos.
- Los profundos barrancos labrados por la erosión del agua, como los de Valle Gran Rey o Tirajana.
- Las calderas de erosión que se abren en la cabecera de los barrancos, como la de Taburiente.
- La existencia de depósitos de acumulación eólica en las islas orientales, como las dunas de Fuerteventura.
- Los grandes acantilados en muchos puntos de la línea de costa. como el de los Gigantes y el de
Famara.
La escasez de suelos y la presencia de la roca desnuda en la superficie es otra característica del relieve
canario, lo que no favorece las actividades agrícolas.
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 13
Tema 2. Actividades.
1. Observa el siguiente mapa y contesta a las
preguntas:
1) Indica un ejemplo de: macizo antiguo, cordillera
alpina y depresión.
2) ¿Qué unidades se corresponden con el dominio
silíceo? ¿y con el arcilloso?
3) ¿En qué unidades son frecuentes los fenómenos
cársticos?
4) ¿Qué unidades presentan un relieve
predominantemente plano?
5) ¿En qué provincias se sitúan los Pirineos? ¿y los
Sistemas Béticos?
6) ¿Dónde se sitúa la Depresión del Ebro? ¿qué
unidades la delimitan?
2. Realiza el siguiente ejercicio de Selectividad:
3. Después de leer el tema, responde a las siguientes preguntas:
1) ¿Cual es el momento fundamental en la historia geológica de la Península?
2) ¿Qué diferencia fundamentalmente a la submeseta norte de la sur?
3) ¿Qué tipo de modelado característico aparece en el Sistema Central y otras zonas de altas cumbres en la
Península?
4) ¿Qué tienen en común el Macizo Galaico y los Montes de León?
5) ¿Qué materiales aparecen en el Sistema Ibérico?
6) ¿En qué se diferencia de depresión del Ebro de la del Guadalquivir?
7) ¿A qué unidad peninsular se asocia el relieve de las Baleares?
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 14
8) Indica el nombre de cinco tipos de formaciones volcánicas.
9) ¿Cuales son las tres cumbres más importantes de España y dónde se sitúan?
4. Realiza el siguiente ejercicio de Selectividad:
5. Explica brevemente el significado de los siguientes términos:
1) Horst 2) Campiña 3) Berrocal 4) Páramo
5) Orogenia 6) Circo glaciar 7) Penillanura 8) Cerro testigo, otero
9) Badlands/cárcavas 10) Relieve cárstico 11) Malpaís 12) Depresión
6. Comenta el siguiente perfil N-S del relieve peninsular, indicando en cada unidad su origen e historia geológica,
materiales, paisajes, mayores alturas, y todos los datos que consideres oportunos (ejercicio voluntario).
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 15
El relieve peninsular ofrece unos rasgos generales de gran influencia en los restantes elementos de la
geografía hispana.
En primer lugar, la elevada altitud media (660 m.s.n.m.), una de las mayores de Europa, que se
justifica por la gran extensión de la Meseta Central y la profusión de montañas medias.
En segundo lugar, la forma compacta y maciza de la Península, definida por un perímetro de arcos
muy amplios y sin apenas entrantes y salientes.
En tercer lugar, la disposición periférica de las principales unidades del relieve alrededor de esa
pieza central que es la Meseta, auténtico elemento organizador del relieve peninsular.
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 1
Tema 2.
El relieve
peninsular e
insular.
2.La evolución geológica.
El origen geológico de la Península Ibérica se halla en la existencia de un viejo macizo precámbrico que,
plegado y arrasado por la erosión, fue cubierto posteriormente por los mares paleozoicos. Aunque en
algunos lugares dell viejo zócalo afloran (están en la superficie) rocas muy antiguas de la Era Precámbrica, la
actual configuración de la Península ha sido el resultado de un largo proceso en el que se alternan fases
de orogenia1 (formación de relieves) y fases de erosión2 y sedimentación3 , que se resumen así:
1) A comienzos del Paleozoico no existía Europa, salvo el escudo báltico al norte y el escudo africano al
sur. El espacio europeo estaba ocupado por el Mar de Tethys. A finales del Paleozoico (Era Primaria) tuvo
lugar la orogenia herciniana, primer plegamiento que afecta a lo que luego será la Península Ibérica. Del
mar emergieron montañas, que formaron una gran cordillera al oeste, el denominado macizo ibérico o
hespérico, núcleo de la actual Meseta Central, y otro conjunto montañoso al noreste (el Macizo del Ebro)
de menores dimensiones. Entre ambos se sitúa un gran brazo de mar. Estos relieves sufrieron un fenómeno
de erosión, que terminó conviertiéndolos en una penillanura4 al concluir esta era. La pizarra, la cuarcita y
el granito son materiales característicos de esta etapa, además de los depósitos carboníferos (hulla).
2) El Secundario (o Mesozoico) fue un periodo de calma geológica, siendo la erosión la principal
protagonista de la evolución geomorfológica. La línea de costa sufrió importantes variaciones, retrocediendo
1 Etapa geológica de gran actividad en la formación de relieve. Sinónimo de plegamiento y orogénesis.
2 Ataque, modificación y desgaste del relieve por parte de determinados agentes erosivos (agua, hielo, viento, plantas,
animales y humanos). Las formas del terreno que derivan de la actividad erosiva constituyen el modelado del relieve.
3 Depósito sobre la corteza terrestre, continental o marina, de materiales sólidos procedentes de la disgregación de las rocas
(sedimentación detrítica) o de sustancias en disolución (sedimentación química).
4 Llanura casi uniforme, o con suaves ondulaciones, en la que ocasionalmente se encuentran algunos relieves residuales
(montes isla, constituidos por rocas más resistentes); este término está reservado a las superficies de aplanamiento
generadas por un ciclo erosivo.
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 2
o avanzando según las zonas. Así, la parte oriental del macizo ibérico se sumergió parcialmente bajo las
aguas del mar de Tethys, mientras que el resto de las tierras emergidas eran arrasadas por la erosión.
Lo que hoy son los Pirineos y las Béticas eran entonces fosas marinas donde se fueron acumulando grandes
espesores de materiales sedimentarios que originaran el roquedo secundario (calizas, areniscas, margas,
etc).
3) Al comienzo del Terciario (o Cenozoico), la colisión entre la placa africana y la eurasiática provocó la
orogenia alpina. Este movimiento configura lo esencial del relieve peninsular. Por una parte, se
modifica lo existente: se fracturan o pliegan, según la naturaleza de los materiales todos los bordes de la
Meseta, dando lugar al Macizo Galaico y Montes de León, la Cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico y
Sierra Morena, al tiempo que la presión de la orogenia sobre los materiales antiguos, más duros y rígidos,
produjo su resquebrajamiento en bloques separados por fallas: esto dió lugar a la formación del Sistema
Central y de los Montes de Toledo. Por otro lado, aparecen nuevos relieves: se levantan los
Pirineos y las Béticas y se forman las depresiones del Ebro y Guadalquivir. Desde el mismo momento
de su formación, las depresiones exteriores (Ebro y Guadalquivir) así como las interiores a la Meseta iniciaron
su proceso de colmatación (relleno de materiales sedimentarios procedentes de las montañas circundantes).
4) A finales del Terciario, la Meseta se inclinó hacia el oeste y de esta forma comenzó a configurarse la
red hidrográfica actual. La erosión comenzó entonces a descubrir los materiales primarios situados hacia el
oeste (penillanura extremeña).
5) El Cuaternario, por último, es un periodo caracterizado por los procesos erosivos y
sedimentarios. Las glaciaciones cuaternarias dieron lugar a relieves glaciares o glaciarismo en las
cordilleras más importantes. En las altas cimas del Pirineo, de la Cordillera Cantábrica, del Sistema Central y
de Sierra Nevada, los glaciares formaron circos, valles en U y cresterías. En las zonas próximas a los glaciares
se helaron los suelos, se cuartearon las rocas (gelifracción) y se acumularon importantes depósitos
(canchales) sedimentarios. En zonas más bajas las depresiones continuaron rellenándose de materiales
sedimentarios (arcillas), lo mismo que las llanuras aluviales costeras. En las depresiones el efecto de las
glaciaciones se percibe en la formación de terrazas fluviales en los valles de los grandes ríos penínsulares
que las atraviesan.
A partir de entonces sólo se ha producido la desecación de los lagos interiores, pequeños fenómenos
tectónicos y otros volcánicos, además
de continuar la erosión de todos los
relieves emergidos y el depósito de los
materiales resultantes.
3.La variedad del
roquedo
peninsular.
El resultado de esta evolución
geológica ha sido doble: por una
parte, una determinada configuración
del relieve, que estudiaremos en la
epígrafe siguiente, y por otra, una
división litológica en la que se
distinguen tres ámbitos:
Iberia silícea: ocupa el tercio
occidental de la Península (Macizo
Galaico y Montes de León, mitad
occidental de la Cordillera Cantábrica,
Sistema Central, Montes de Toledo,
Sierra Morena), así como la zona axial
del Pirineo, altas cumbres de Sierra
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 3
Nevada y puntos aislados del Sistema Ibérico. Son las áreas formadas por los materiales más antiguos
(precámbrico y primario) de la Península, pizarra y, sobre todo, granito (rocas muy duras, formadas en el
interior de la Tierra, solidificadas al ascender a la superficie) fundamentalmente. Se trata de paisajes de
perfiles desgastados por la erosión, de formas redondeadas. La alteración del granito da lugar a áreas de
canchales5 , en la alta montaña, o a berrocales6 en alturas menores.
Iberia caliza: está formada por sedimentos calcáreos de la era secundaria plegados por la orogénesis
alpina. Esta zona se extiende por las montañas más jóvenes y de mayor altuara: los Pirineos, los Montes
Vascos, el sector oriental de la Cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico, parte de la Cordillera Costero-
Catalana y los Sistemas Béticos. En general, se trata de una zona de paisajes agrestes y de fuertes
pendientes. La roca predominante es la caliza, cuya disolución por el agua da lugar a un relieve muy
complejo (el paisaje cárstico7 ) con formas singulares: lapiaces, gargantas u hoces, dolinas, cuevas, etc.
Iberia arcillosa: coincide con las llanuras y depresiones donde se han depositado los materiales
sedimentarios más recientes (arcillas, margas, yesos), desde finales del terciario, es decir: depresiones de las
submesetas norte y sur, depresiones del Ebro y del Guadalquivir y llanuras litorales mediterráneas. Estos
materiales dan lugar a un relieve plano (La Mancha, por ejemplo) o suavemente ondulado (la campiña),
muy rico para la agricultura. En las zonas de lluvias torrenciales (SE peninsular) el agua de escorrentía
puede dar lugar a cárcavas8 en estos terrenos (badlands).
Fuera de la Península, existe un cuarto ámbito, el paisaje volcánico de las Islas Canarias, que
estudiaremos más adelante.
4.Los grandes conjuntos del relieve peninsular.
Considerando la evolución geológica, la variedad litológica y las formas del relieve, podemos distinguir
en la península tres grandes conjuntos morfoestructurales9 :
Los macizos antiguos, integrados por montañas de altitud media y ocasionalmente reducidas a
penillanuras, como resultado de una larga exposición a la erosión. Los materiales que las constituyen son
paleozoicos, y forman el zócalo o “cimientos” del relieve peninsular. Son unidades plegados por el
plegamiento herciniano y luego rejuvenecidas por el alpino.
Las cordilleras alpinas, surgidas de la última orogénesis y formadas por materiales calizos
fundamentalmente. Forman parte de la familia de los grandes relieves de las riberas mediterráneas (Alpes,
Atlas, etc), destacando los Pirineos y las Béticas.
Las depresiones, tanto las existentes en el interior de los macizos antiguos como entre sus bordes y las
cordilleras alpinas. Las primeras se sitúan sobre fragmentos hundidos del zócalo paleozoico, rellenadas luego
5 Acumulaciones de fragmentos de rocas al pie de las montañas, resultado de la gelifracción.
6 Apilamientos de rocas graníticas de formas redondeadas. Estas bolas se producen a partir de una red de diaclasas
perpendiculares, provocadas por el agua superficial. A veces aparecen unas bolas sobre otras en equilibrio (rocas
caballeras); otras veces se disponen de forma caprichosa en las laderas o al pie de las montañas (caos granítico).
7 Se trata de un relieve complejo, resultado de la disolución de la caliza por el agua de lluvia, cuyas formas características son:
los lapiaces o lenares, surcos más o menos profundos abiertos por las aguas de escorrentía; las gargantas, foces u hoces
(valles profundos, de vertientes abruptas, causados por los ríos); los poljes, depresiones o valles cerrados de fondo
horizontal, recorridos normalmente por corrientes de agua; las dolinas o torcas, cavidades que se forman donde el agua se
estanca, con diversas formas (circulares, en embudo), que al unirse a otras vecinas, dan lugar a uvalas; cuevas y galerías,
creadas por la infiltración del agua en el terreno calizo (en su interior se forman estalactitas y estalagmitas) y las simas,
aberturas estrechas que comunican la superficie con las galerías subterráneas.
8 Son hendiduras estrechas y profundas, separadas por aristas, provocadas por la acción de lluvias torrenciales sobre
materiales blandos y desprovistos de vegetación, que crean una topografía muy abrupta. Cuando tienen un amplio
desarrollo en una zona dan lugar al paisaje denominado badlands (por ejemplo, en el desierto de Tabernas o en las
Bárdenas).
9 Las unidades morfoestructurales son las formas y disposición interna que adopta el relieve. Resultan de los movimientos
tectónicos que se originan en el interior de la Tierra y dan lugar a levantamientos, hundimientos y desplazamientos de la
corteza terrestre, y de la posterior actuación de la erosión y de la sedimentación.
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 4
por sedimentos (cuencas del Duero y La Mancha). Las segundas son antiguos brazos de mar colmatados por
los materiales procedentes de las montañas alpinas: son las depresiones del Ebro y del Guadalquivir.
Estos grandes conjuntos se organizan a partir de un elemento central, la Meseta, con el que iniciaremos
ahora la descripición pormenorizada cada una de las unidades del relieve peninsular, de acuerdo con el
siguiente esquema:
4.1. La Meseta y las montañas interiores:
1. La Meseta: submesetas norte y sur.
2. Las montañas interiores: Sistema Central y
Montes de Toledo.
4.2. Los rebordes montañosos de la Meseta.
1. Macizo Galaico y Montes de León.
3. Sistema Ibérico.
2. Cordillera Cantabrica.
4. Sierra Morena.
4.3. Las cordilleras exteriores a la Meseta.
1. Los Pirineos.
2. Los Montes Vascos.
3. La Cordillera Costero Catalana.
4. Los Sistemas Béticos.
4.4. Las depresiones exteriores a la Meseta.
1. La depresión del Ebro.
2. La depresión del Guadalquivir.
4.1. La Meseta y las montañas interiores.
La Meseta es el principal elemento del relieve peninsular
y en torno a ella se vertebran las distintas unidades
morfoestructurales. En la zona meseteña se pueden distinguir
cuatro unidades: las Submesetas Norte y Sur, por una parte, y las
montañas interiores por otra, es decir, el Sistema Central y los
Montes de Toledo.
1) La Meseta: Submesetas Norte y Sur.
La Submeseta Norte coincide fundamentalmente con la
cuenca del Duero y ocupa unos 50000 km2. Sus características
principales son la elevada altitud, entre los 700 y 800 m, y la
existencia de un relieve llano apenas modelado por el curso de
los ríos.
Es una unidad morforestructural herciniana, constituida por una gran superficie plana donde
afloran las rocas del antiguo zócalo paleozoico en la parte occidental, los sedimentos calcáreos de época
terciaria en la parte oriental y las arcillas y materiales erosionados de las montañas de alrededor en el centro
y en las proximidades de estas montañas.
A pesar de la aparente homogeneidad que le da su relieve plano, la evolución de la Submeseta Norte ha
sido compleja:
- Formó parte de la cordillera levantada en la orogenia herciniana; cuando esta fue erosionada
quedaron al descubierto las rocas más duras del sustrato silíceo que le servía de base.
- Durante la orogenia alpina esta zona se fracturó, dejando unos bloques hundidos (fosas
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 5
La Meseta
Montañas interiores a la Meseta
Rebordes montañosos
Cordilleras exteriores
Depresiones exteriores
tectónicas o grabben) y otros levantados (horst)10 . Uno de los bloques hundidos dio lugar a la
Submeseta Norte, una gran deformación del antiguo zócalo paleozoico, levemente inclinada hacia el
Atlántico, aislada y rodeada de montañas. Se formó en ella una gran cuenca, con un lago interior,
que con el tiempo fue desecándose y rellenándose con sedimentos terciarios.
- Al no haber nuevas orogenias, esta cobertera sedimentaria ha originado estructuras de relieve
horizontal y sin plegar, sobre las que han actuado la erosión y la sedimentación durante el
Cuaternario.
A raíz de esta evolución, las formas de relieve que podemos encontrarnos en la Submeseta Norte son
las siguientes:
- Los páramos, superficies estructurales planas y elevadas, formados por los sustratos calizos más
resistentes a la erosión en la zona este, o por los cantos y arenas erosionados a las montañas en las
zonas localizadas al pie de las cordilleras.
- En el centro de la submeseta, los valles fluviales (Duero), muy amplios, que dan lugar a extensas
campiñas, llanuras bajas suavemente onduladas, de tierras arcillosas utilizadas para la agricultura,
como la Tierra de Campos. En estas campiñas son frecuentes los cerros (oteros y tesos), pequeñas
elevaciones que la erosión fluvial ha dejado en resalte salpicando la meseta.
- La penillanura, una superficie llana o suavemente ondulada, donde la erosión ha barrido los
materiales sedimentarios y ha dejado al descubierto los materiales primarios (granito, pizarra y
cuarcita), en el sector occidental de Zamora y Salamanca, donde los ríos se encajan aprovechando las
fracturas, como ocurre en los Arribes del Duero.
Aunque el relieve plano caracteriza toda la parte central de la cuenca, se pueden destacar algunos
accidentes del relieve, como los Montes Torozos y los Valles de Cerrato.
La submeseta Sur tiene unas características muy similares a la Submeseta Norte. Su evolución también
parte del zócalo paleozoico, que constituye su base, sobre la que se formó un lago interior en el Terciario,
que al colmatarse dió origen a una cobertera sedimentaria horizontal. Sin embargo, algunos rasgos la
diferencian: en primer lugar, su menor altitud (entre 600 y 700 m); en segundo lugar, el estar dividida
por los Montes de Toledo en dos cuencas, las de Tajo y del Guadiana.
Según su origen, formación y materiales se pueden distinguir varias zonas:
- Las parameras de la parte nororiental de las provincias de Cuenca y Guadalajara. Son
lugares en los que el estrato calizo superior ha resistido la erosión fluvial y forma páramos, mesas y
cerros testigo con cimas planas. Cuando ese estrato se erosiona, se encaja la red hidrográfica,
excavando valles en las rocas blandas y formando cárcavas y laderas de fuertes pendientes con zonas
de suelos pobres.
- Las campiñas de los cursos medios del Tajo y Guadiana. Como en la Submeseta Norte, son valles
amplios donde se escalonan varios niveles de terrazas. En ellas se sedimentan restos calizos, arcillosos
y cantos arrastrados por los ríos desde las montañas. Son tierras muy fértiles de gran
aprovechamiento agrícola.
- La llanura manchega es la mayor superficie horizontal de nuestro país, con una dirección norte-sur,
que en algunas zonas supera los 90 km. Está compuesta por estratos calizos sin deformar, pues se
formó después de las orogenias. Se trata de una región casi plana en la que arroyos y ríos como el
Guadiana, han podido erosionar en profundidad.
- El Campo de Calatrava constituye una zona ligeramente elevada. En ella destaca la presencia de
relieve volcánico, con algunos conos y cráteres, formados en la era Terciaria a partir de algunas
fracturas que permitieron la salida del magma.
- La penillanura extremeña tiene una altitud entre 300 y 500 m. Como su homóloga de Zamora y
Salamanca, constituye la superficie de erosión del antiguo zócalo. Su monotonía se rompe por la
presencia de montes isla, formados por rocas muy duras (cuarcitas) más resistentes a la erosión.
10 Esta estructura de bloques hundidos y levantados se denomina habitualmente “estructura germánica”. Se produce sobre
materiales muy antiguos, y, por tanto, rígidos, que se fracturan al sufrir determinados empujes. Los bloques son “piezas” de
la corteza terrestre limitados por fallas. Los bloques hundidos dan lugar a depresiones, que terminarán cubriéndose de
sedimentos, mientras que los bloques levantados se corresponden con las unidades montañosas.
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 6
2) Las montañas interiores: Sistema Central y Montes de Toledo.
El Sistema Central sirve de separación entre las dos submesetas. Es una gran alineación
montañosa en dirección sudoeste-noreste con una longitud de unos 400 km. Posee cumbres superiores a
2000 m. y la máxima altura es el Pico del Moro Almanzor, de 2592 m (en Sierra de Gredos). Tiene las
siguientes características:
- Se trata de una gran zona elevada dentro del antiguo zócalo paleozoico, levantada por la orogenia
alpina.
- Está constituida por un conjunto de bloques levantados, que forman las sierras, y otros hundidos,
que forman valles interiores.
- Los materiales de sus montañas, como el granito, son muy duros. Son rocas ígneas procendentes del
interior de la Tierra.
- La mayor parte de las cimas de sus sierras son suaves, con excepciones como los galayos de la
Sierra de Gredos.
- En las montañas más altas quedan restos de modelado glaciar11 , con formas características, como
pequeñas lagunas, circos glaciares y morrenas.
El Sistema lo forman (de oeste a este) las sierras de la Estrella (en Portugal), Gata, Peña de Francia,
Gredos (pico Almanzor, 2592 m), Guadarrama (pico Peñalara, 2430 m) y Somosierra (pico Peña
Cebollera, 2129 m). Otros accidentes significativos son los valles del Lozoya, Tiétar, Amblés, Jerte y Alagón.
Por su parte, los Montes de Toledo sirven de separación entre las cuencas del Tajo y Guadiana.
Se trata de una alineación montañosa de unos 200 km. de largo, con cimas superiores a 1200 m.
Su origen se enmarca dentro de la evolución del antiguo zócalo herciniano, fracturado y levantado por
la orogenia alpina. Constituye una serie de bloques levantados (horst) dentro de la Submeseta Sur. No
forman un escalón notable, sino que su pendiente se ve suavizada por una rampa formada por los restos de
la erosión.
En las zonas más elevadas, la erosión ha actuado sobre los materiales de forma desigual, según su
resistencia, dejando resaltadas las duras cuarcitas y desgastadas las pizarras, que son más blandas (es el
proceso conocido como “erosión diferencial”).
Entre sus elementos más destacados están la Sierra de Guadalupe, que supera los 1600m., la Sierra de
San Pedro y la de San Mamede, ya en Portugal.
4.2. Los rebordes montañosos de La Meseta.
Bordeando la Meseta Central existen una serie de cinturones montañosos, cada uno de los cuales
presenta características propias.
1) El Macizo Galaico y los Montes de León.
El Macizo Galaico está situado een el extremo noroccidental de la Península. Se trata de un macizo
montañoso antiguo, con una altitud media de unos 500 m. Su mayor altura es Cabezo de Manzaneda,
con 1778 m (S. de Queixa).
Forma parte del antiguo zócalo paleozoico arrasado en el Secundario. En la era Terciaria se vio
afectado por la orogenia alpina, que lo fracturó en bloques. El resultado ha sido un gran abombamiento del
ángulo noroeste de la Meseta, constituido por una alternancia de horst y cubetas escalonadas desde el mar
hacia el interior. Tiene tres características fundamentales:
11 Los glaciares son grandes acumulaciones naturales de hielo en la cabecera de los valles. La depresión en la se acumula
la nieve se llama circo. Este aparece enmarcado por elevadas vertientes montañosas. Desde el circo parte el glaciar, que
arrastra materiales que se acumulan en su frente y sus laterales, formando las morrenas. Al retroceder el glaciar, la morrena
frontal puede cerrar el valle y dar lugar a un lago. Los glaciares labran su valle en forma de U, a diferencia de los ríos que lo
hacen en forma de V.
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 7
- Sus cimas son aplanadas, con relieves
suaves, pero cortados por numerosas fallas, lo
que da al paisaje un aspecto sumamente
accidentado.
- La red fluvial ha aprovechado las fracturas del
terreno para encajarse en profundos valles.
Allí han formado depósitos de sedimentos con
varios niveles de terrazas.
- La costa es muy recortada y el mar penetra
en las fracturas del terreno formando rías.
Como elementos del relieve destacan las sierras
de Queixa, Caurel y los Ancares, la meseta de
Lugo y la fosa de Monforte.
Los Montes de León están situados en la esquina noroccidental de la Submeseta Norte y sirven de
conexión entre la Meseta, el Macizo Galaico y la Cordillera Cantábrica. Sus características principales son:
- Forman parte del abombamiento del zócalo que se fracturó durante la orogenia alpina.
- Sus montañas más altas superan los 2000 m. Su principal altura es el pico Teleno (2188 m.)
- Están formados por rocas muy duras.
- Las montañas son horst con cimas suaves. Sobre ellas ha actuado largamente la erosión. Ofrecen
incluso formas del relieve glaciar en la comarca del Lago de Sanabria.
- Existe una gran fosa tectónica hundida rellena por los materiales erosionados a las montañas por el río
Sil.
Los accidentes más importantes son las sierras de La Cabrera, Segundera y la fosa del Bierzo.
2) La Cordillera Cantábrica.
La Cordillera Cantábrica es una barrera
montañosa con una línea de cumbres entre 2000 y
2500 m que discurre paralela a la costa
cantábrica durante 400 km. Esta cadena montañosa
separa la Meseta del mar y la isla de la influencia
marina. Formada durante la orogénesis alpina,
presenta dos sectores diferenciados:
- El macizo occidental o asturiano que es una prolongación del Macizo Galaico. Pertenece a la
antigua cordillera herciniana y fue rejuvenecido por la orogenia alpina. En su extremo oriental se
localizan los Picos de Europa, con las mayores alturas (por encima de 2500 m) como Torre de
Cerredo (2648 m). Se trata de un macizo cárstico, formado por calizas muy antiguas de la era
Primaria, en las que los ríos han labrado profundas gargantas, como la del río Cares, a lo largo del
Cuaternario.
- La montaña oriental (Santander) no pertenece al zócalo ibérico, sino que es un relieve alpino,
formado por calizas secundarias suavemente plegadas. Destaca la sierra de Híjar, con más de 2000 m.
3) El Sistema Ibérico.
El Sistema Ibérico es el límite nororiental del antiguo zócalo paleozoico. Tiene una longitud de más de
400 km y llega a superar los 100 km de anchura. Está formada por un conjunto de sierras aistadas de las
que sólo las más altas superan los 2000m.
Su estructura tiene en la base materiales del zócalo fracturados por la orogenia alpina en una serie
de horst y fosas. Sobre ellos se superpone una cobertera sedimentaria secundaria, plegada por la
misma orogenia. A lo largo del Terciario y Cuaternario sus cimas han sido arrasadas por la erosión, se han
formado rampas y páramos en sus bordes y se han rellenado las numerosas cuencas interiores. Se
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 8
pueden diferenciar varias zonas:
- El sector noroeste, donde había menor espesor sedimentario y la erosión
ha hecho aflorar el zócalo. Son las sierras de La Demanda, Picos de
Urbión, Cebollera y Moncayo, que superan los 2200 m y tienen restos
de glaciarismo.
- En la parte central está la fosa de Calatayud, en la que se encajan los
ríos Jalón y Jiloca, rellenada por sedimentos terciarios y cuaternarios.
- Al sur y este las sierras ibéricas se bifurcan en dos ramas, separadas por la
Fosa de Calatayud: hacia el interior (rama castellana) se desarrollan las
sierras de Albarración y Serranía de Cuenca (esta última con
importantes fenómenos cársticos); hacia el exterior, se sitúan las sierras
calizas de Javalambre, Gúdar y el Maestrazgo. Se trata de un conjunto
de sierras muy accidentado pero de poca altura.
4) Sierra Morena.
Supone un escalón rectilíneo de unos 400 km de
longitud, con un desnivel entre la Meseta y el valle del
Guadalquivir, de unos 1000 m, sobre el que los ríos han
excavado profundas gargantas como Despeñaperros. Este salto
es muy apreciable desde la depresión bética, mientras que
desde la Meseta aparece como un conjunto de sierras de poca
altura. Pertenece al antiguo zócalo paleozoico, plegado y fracturado en muchos puntos de su borde sur
por el plegamiento alpino. Presenta rocas antiguas como cuarcitas y pizarras, excepto en Los Pedroches
(norte de Córdoba) donde aparecen granitos. De oeste a este destacan las sierras de Madrona, Alcudia y
Aracena.
4.3. Las cordilleras exteriores a la Meseta.
1) Los Pirineos.
Forman la frontera entre España y Francia. Se trata de
una gran cordillera de unos 440 km de longitud, con
numerosas cimas por encima de 3000 m, como el Aneto
(3404), Monte Perdido (3355) y La Maladeta (3308
m). En la cordillera se distinguen dos partes:
- El Pirineo axial, con roquedo paleozoico,
levantado por el plegamiento alpino, en la zona central, es el eje de la cordillera y tiene las mayores
alturas (Encantats, 2747 m; Puigmal, 2913; Aneto en el Macizo de la Maladeta)
- El Prepirineo, compuesto por materiales secundarios calizos, que se divide entre las sierras
interiores, con cimas superiores a 2500 m (Monte Perdido) y las sierras exteriores (Leyre, Guara),
de unos 1500 m, separadas por la depresión media.
Los Pirineos son unas montañas jóvenes levantadas por la orogenia alpina. Cuando las fuerzas
tecnónicas levantaron las rocas que formaban el geosinclinal (las zonas más profundas) del mar de Thetys,
éstas se plegaron dando lugar a la actual cordillera. Eran rocas muy plásticas y deformables que se
adaptaron a un antiguo macizo de la era Primaria situado en el Pirineo axial. En este antiguo zócalo, muy
deformado y fracturado por la orogenia, destaca la presencia de cuarcitas, pizarras e incluso granito.
Las características más importantes de estas montañas pirenaicas son las siguientes:
- Se trata de montañas recientes, cuyas cimas no han sido arrasadas todavía por la erosión. Por eso
presentan cimas escarpadas.
- Es una cordillera asimétrica, cuyas cimas más altas descienden progresivamente hacia el golfo de
Vizcaya, pero se mantienen por encima de 2000 m hasta el cabo de Creus. Además, tienen un gran
desnivel hacia Francia, mientras que hacia el sur los cinturones de sierras del Prepirineo descienden
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 9
de forma mucho más suave.
- Por la humedad y la altura la erosión fluvial es muy fuerte, con numerosos valles transversales,
labrados por el Ebro y sus afluentes (Aragón, Gállego, Cinca, Segre).
- En sus cimas están los únicos glaciares activos de España, aunque son muy pequeños. Es
abundante el modelado glaciar, destacando la presencia de lagos (ibones en Aragón, estanys en
Cataluña).
- En las zonas calizas el relieve ha sido retocado por los ríos y por fenómenos cársticos que han
labrado cañones, gargantas y cuevas.
2) Los Montes Vascos.
Son un conjunto de sierras que sirven de conexión entre la Cordillera Cantábrica y
los Pirineos. Sus cimas más altas son el Aizkorri (1544 m), Gorbea (1475 m) y las
sierras de Aralar y Andía, que superan los 1400 m.
Están formados por una profunda cobertera sedimentaria de materiales
secundarios calizos, muy deformados por la orogenia alpina, en una serie de
pliegues (anticlinales y sinclinales), más suaves en la zona occidental y más fuertes en
la oriental. Durante el cuaternario los ríos han formado importantes estuarios en las
costas y se ha modelado un paisaje kárstico en las zonas formadas por calizas.
3) La Cordillera Costero-Catalana.
Es un sistema de sierras que discurre paralela a la costa
mediterránea durante 250 km, cerrando la Depresión del Ebro. La base
de la cordillera es el antiguo macizo herciniano del Ebro, que durante la
orogenia alpina se fracturó levantando algunos bloques que afloran en las
montañas del norte. Es un sector de roquedo duro, muy erosionado. Sin
embargo, la mayor parte del sistema se corresponde con rocas
sedimentarias que se plegaron durante la orogenia alpina.
Durante el Cuaternario la erosión ha dejado al descubierto las rocas más resistentes, los ríos han trazado
valles fluviales aprovechando las fallas transversales y se han formado terrazas en las cuencias interiores.
En la Cordillera Costero-Catalana se distinguen tres alineaciones paralelas:
- La Cordillera Litoral, con unos 100 km de largo y alturas en torno a 600 m. Destaca el macizo
calizo del Garraf, con modelado cárstico.
- La Depresión Prelitoral, una fosa tectónica, que separa las dos cordilleras, cubierta por sedimentos.
- La Cordillera Prelitoral, de unos 250 km de largo. Tiene las sierras más altas, como el macizo de
Montseny, que supera los 1700 m. En su mitad meridional existen algunos macizos formados por
conglomerados muy resistentes a la erosión, entre los que destacan Montserrat y Montsant, que
superan los 1000 m de altitud.
4) Las Cordilleras Béticas.
Con una longitud de 620 km (desde el estrecho de
Gibraltar al cabo de la Nao), es el sistema montañoso
más meridional de España y el que cuenta con la mayor
cima de la Península: el pico Mulhacén, en Sierra
Nevada, con 3481 m. El Sistema está formado por un
conjunto de sierras de diferentes alturas que ofrecen
una compleja estructura geológica alpina. Su
origen está en la deformación que sufrió el geosinclinal
de Thetys por el empuje de la placa africana contra el
bloque de la Meseta. Sus materiales son rocas
sedimentarias muy plásticas que han dado lugar a
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 10
algunos pliegues muy complicados, que se superponen varios kilómetros unos otros (encabalgamiento). Se
deben distinguir varias unidades del relieve:
- La Cordillera Penibética (o Bética sensu stricto) al sur, que incluye las sierras más importantes y las
cimas más altas. En ella, en su parte central, afloran materiales muy antiguos (ventana tectónica) en la
zona de las cumbres principales (Sierra Nevada), de morfología suavizada por la erosión, rodeados de
áreas calizas más escarpadas. La Serranía de Ronda, Sierra Nevada y la Sierra de Baza son los
relieves más destacados. Sierra Nevada ofrece una importante serie de cumbres por encima de los
3000 m (Veleta, Alcazaba, etc), encabezada por el Mulhacén.
- La Cordillera Subbética, que se extiende desde Cádiz hasta Levante, al norte de la anterior, en la que
las rocas sedimentarias están fuertemente plegadas. Destacan las Sierras de Grazalema, Mágina,
Sagra, Cazorla y Espuña, que oscilan entre los 1500 y algo más de 2000 m. En este conjunto son
frecuentes los modelados cársticos, como ejemplifica el Torcal de Antequera.
- La Depresión Intrabética, formada por una serie de depresiones o fosas, que separan las dos
alineaciones anteriores, cubiertas por sedimentos: son las Hoyas de Antequera, Loja, Granada, Guadix
y Baza.
4.4. Las depresiones exteriores a la Meseta.
1) La Depresión del Ebro.
Es una gran cuenca de forma triangular, delimitada por los Pirineos, la Cordillera Costero-Catalana y
el Sistema Ibérico. Se sitúa en su mayor parte por debajo de los 500 m de altitud y por ella discurre el Ebro,
que, con sus afluentes, es el responsable de su actual configuración.
Su origen está muy ligado a la formación de los Pirineos. Al comenzar la orogenia alpina el antiguo
macizo se hundió bajo las aguas y quedó cubierto por grandes estratos sedimentarios. Rodeada de
montañas quedó como una gran cuenca interior que, a lo largo de la era Terciaria, fue desecándose y
rellenándose con los materiales que la erosión traía desde las montañas.
El modelado del relieve se ve condicionado por dos elementos principalmente:
- La gran variedad de rocas sedimentarias presentes. Debido a su compleja evolución, mantiene
capas inferiores de sedimentos marinos, que afloran en algún sector. Por encima de ellos, y en los
bordes de la cuenca, se disponen sedimentos de origen continental, del Terciario (arenas y
conglomerados). En la zona central aparecen los materiales más finos, que tienen un origen lacustre,
como son las arcillas, calizas y yesos.
- La actuación de la erosión eólica y, sobre todo, fluvial durante el Cuaternario. La red
hidrográfica se ha encajado y erosionado las rocas, creando terrazas fluviales, muelas de cima plana y
terrenos abarrancados (bad lands) o cárcavas.
2) La Depresión del Guadalquivir.
Es una amplia llanura de forma triangular abierta al mar. No
tiene apenas accidentes del relieve destacables y su altitud media es
muy baja. Está delimitada por Sierra Morena, los Sistemas Béticos y
el Atlántico. Esta gran cuenca quedó sumergida bajo las aguas del
mar durante el Terciario. Desde entonces ha seguido un lento
proceso de colmatación (relleno de materiales sedimentarios), aún
no completado en su extremo occidental , como lo demuestran las
marismas de Doñana y Cádiz.
A diferencia de la Depresión del Ebro, donde varían los materiales, la sedimentación marina ha dejado
materiales muy homogéneos. En consecuencia, el modelado fluvial ha dado lugar a un paisaje de campiña,
con terrazas y suaves ondulaciones formadas por pequeñas lomas y colinas. Sólo en su zona más meridional
encontramos algunas hoces (encajamiento de los ríos) sobre materiales calcáreos. Las arcillas son los
materiales más abundantes, por lo que es una zona de gran riqueña agrícola.
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 11
5.Las costas y su relación con el relieve.
Las costas españolas son suaves y sin resaltes, excepto en Galicia, donde son mucho más
recortadas. El litoral español se divide en cinco sectores:
- Un tramo norte de 770 km bañado por el mar Cantábrico, que comprende desde el estuario del
Bidasoa en el País Vasco hata la punta de Estaca de Bares en Galicia. La costa es casi recta porque
sigue la línea de fractura de una gran falla con dirección este-oeste. No tiene accidentes destacados, a
pesar de que la erosión marina es muy fuerte. Resaltan sólo algunos promontorios e islotes rocosos,
pequeñas bahías como las de Santander, así como algunas rías y estuarios en las desembocaduras.
Predominan las costas altas (acantiladas), aunque también hay pequeñas playas.
- La costa gallega atlántica tiene una longitud de 440 km. Es un litoral muy accidentado en el que
destacan las grandes rías que, en algunos casos, penetran más de 30 km en el interior. Estas rías se
han formado al ocupar el mar los valles fluviales por el hundimiento del zócalos. Destacan las rías de
Muros y Noya, Vigo y Pontevedra. Es una costa alta y escarpada que ha dado lugar a islas como
las Cíes. Sólo existen algunas playas en el fondo de las rías.
- La costa atlántica andaluza comprende los casi 300 km del golfo de Cádiz. Es una costa baja,
originada recientemente por la acumulación de depósitos arenosos. Tiene un paisaje de extensas
playas y dunas que culmina con la formación de marismas en las desemboduras de los ríos.
- El litoral mediterráneo, con sus grandes óvalos, es el más extenso, con 1663 km. Tiene un primer
sector entre Tarifa y el cabo de la Nao. En esta zona las montañas están muy próximas al mar,
aunque a pesar de esto, predominan las costas bajas. Encontramos playas, dunas, cordones litorales y
albuferas, como en el Mar Menor. Aún así es habitual la aparición de costas rocosas, con los
carcterísticos peñones. Un segundo sector incluye el golfo de Valencia y la costa catalana. Se
caracteriza por las costas bajas, con playas y albuferas; los ríos, como el Ebro, llegan a formar deltas,
porque las corrientes del mar son más suaves. La costa únicamente se vuelve rocosa en algunos
puntos de las Baleares y en el norte de Cataluña, en la Costa Brava.
- Las Islas Canarias, con su relive montañoso, tienen costas altas con grandes acantilados, como los
de los Gigantes (Tenerife). Sin embargo, su litoral tiene un trazado suave, sin demasiandos accidentes.
Existen también algunas playas, sobre todo en las islas orientales, más planas.
6.El relieve insular.
El carácter compacto y macizo de la península Ibérica, con un perímetro muy regular, hace que sean escasas
las islas presentes en sus costas. Apenas aparecen algunos islotes pequeños pero con una gran
importancia ecológica. Por su extensión únicamente los archipiélagos de las Baleares y de Canarias tienen
una entidad destacable.
6.1. Las islas Baleares
Las islas mayores del archipiélago balear son Mallorca, Menorca, Ibiza (Eivissa), Formentera y Cabrera.
El relieve del archipiélago mantiene los elementos propios del levante peninsular. Constituye una prolongación
en el Mediterráneo de las Cordilleras Béticas a las que está unido por un estrecho brazo
que se sumergió bajo el mar a finales del Terciario.
Su origen está enmarcado dentro de la orogenia alpina, durante el plegamiento del geosinclinal del
mar de Tethys. Las islas están formadas mayoritariamente por rocas de tipo calizo, por lo que en ellas es
muy importante el modelado kárstico. Los ejemplos más conocidos son las cuevas del Drac, en Mallorca.
Los accidentes topográficos más importantes son las sierras del Levante y la Sierra Tramuntana,
que alcanza 1.445 m en el Puig Major, pico situado en la isla de Mallorca. La mayor parte de las islas está
formada por zonas bajas y llanas. La llanura más extensa es el Pla, en el interior de Mallorca, que es también
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 12
la región más fértil.
6.2. Las islas Canarias.
Las Islas Canarias, situadas en el océano Atlántico frente a la costa africana, son el territorio más meridional
de España. Se trata de un archipiélago muy montañoso cuyas islas principales son Lanzarote, Fuerteventura,
Gran Canaria, Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro. En Tenerife se encuentra el Teide que,
con 3.718 m, es el pico más alto de nuestro país. La altitud media es elevada, si bien las islas orientales de
Lanzarote y Fuerteventura tienen altitudes menores.
Las islas Canarias tienen un origen volcánico. Se localizan en la placa africana, en la zona de contacto
entre la litosfera oceánica y la continental. Las islas tienen diferente antigüedad. Las más antiguas comenzaron
a formarse hace unos 30 millones de años, en la Era Terciaria. Entonces la compresión de materiales de
las dos placas originó una serie de fallas a través de las que ascendió el magma, que dio origen a cada una
de las islas. El resultado es un relieve volcánico, joven y muy potente que se eleva varios miles de metros
desde los fondos marinos hasta ganar la superficie.
En Canarias sigue existiendo actividad volcánica. Se han contabilizado dieciocho erupciones históricas,
como la de Timanfaya, o la del volcán Teneguía en el año 1971, que ha sido la más reciente. Estas erupciones,
además de transformar el relieve, alteran la línea de costa cuando la lava alcanza el mar.
El proceso originario del relieve volcánico es el siguiente: la lava (formada por rocas fundidas a gran
temperatura procedentes del interior de la Tierra) sale al exterior a través de un conducto llamado chimenea.
En la superficie, la boca de la chimenea forma un cráter por el que se expulsan todos los materiales, tales
como roca fundida. cenizas, barro y gases. La aglomeración de todos esos deshechos da lugar a unas
acumulaciones que son los característicos conos volcánicos.
Otros elementos importantes del relieve canario son los siguientes:
- Junto a los cráteres y conos volcánicos hay otras formas volcánicas, como los tubos, que forman
cuevas de varios kilómetros. las coladas de lava y campos de escorias como el malpaís: una superficie
áspera y agreste de residuos volcánicos.
- Los profundos barrancos labrados por la erosión del agua, como los de Valle Gran Rey o Tirajana.
- Las calderas de erosión que se abren en la cabecera de los barrancos, como la de Taburiente.
- La existencia de depósitos de acumulación eólica en las islas orientales, como las dunas de Fuerteventura.
- Los grandes acantilados en muchos puntos de la línea de costa. como el de los Gigantes y el de
Famara.
La escasez de suelos y la presencia de la roca desnuda en la superficie es otra característica del relieve
canario, lo que no favorece las actividades agrícolas.
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 13
Tema 2. Actividades.
1. Observa el siguiente mapa y contesta a las
preguntas:
1) Indica un ejemplo de: macizo antiguo, cordillera
alpina y depresión.
2) ¿Qué unidades se corresponden con el dominio
silíceo? ¿y con el arcilloso?
3) ¿En qué unidades son frecuentes los fenómenos
cársticos?
4) ¿Qué unidades presentan un relieve
predominantemente plano?
5) ¿En qué provincias se sitúan los Pirineos? ¿y los
Sistemas Béticos?
6) ¿Dónde se sitúa la Depresión del Ebro? ¿qué
unidades la delimitan?
2. Realiza el siguiente ejercicio de Selectividad:
3. Después de leer el tema, responde a las siguientes preguntas:
1) ¿Cual es el momento fundamental en la historia geológica de la Península?
2) ¿Qué diferencia fundamentalmente a la submeseta norte de la sur?
3) ¿Qué tipo de modelado característico aparece en el Sistema Central y otras zonas de altas cumbres en la
Península?
4) ¿Qué tienen en común el Macizo Galaico y los Montes de León?
5) ¿Qué materiales aparecen en el Sistema Ibérico?
6) ¿En qué se diferencia de depresión del Ebro de la del Guadalquivir?
7) ¿A qué unidad peninsular se asocia el relieve de las Baleares?
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 14
8) Indica el nombre de cinco tipos de formaciones volcánicas.
9) ¿Cuales son las tres cumbres más importantes de España y dónde se sitúan?
4. Realiza el siguiente ejercicio de Selectividad:
5. Explica brevemente el significado de los siguientes términos:
1) Horst 2) Campiña 3) Berrocal 4) Páramo
5) Orogenia 6) Circo glaciar 7) Penillanura 8) Cerro testigo, otero
9) Badlands/cárcavas 10) Relieve cárstico 11) Malpaís 12) Depresión
6. Comenta el siguiente perfil N-S del relieve peninsular, indicando en cada unidad su origen e historia geológica,
materiales, paisajes, mayores alturas, y todos los datos que consideres oportunos (ejercicio voluntario).
Tema 2. El relieve peninsular e insular. Pág. 15
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